martes, 12 de mayo de 2020

Filosofar


La filosofía, en mi vida, pero podría afirmar que, en la vida de todos los seres humanos, tiene la mágica función de sacarte de contexto todo el tiempo. 
Es como vivir en una intensa agonía, buscando las respuestas a las grandes preguntas que siempre nos volveremos a hacer, sabiendo, de alguna manera, que no las vamos a encontrar. Para quien leyó a Galeano, podría mencionar su conocida frase sobre la utopía, pero no voy a hacerlo; si no la conocen, los invito a indagar. En una comparación mental, para mí, filosofar es el arquetipo de esa utopía, la cual, te hace caminar y así, conocer. 
Es una forma de armar y desarmar a la vez, a través de las palabras; creando mundos y submundos, habitando los universos paralelos, del pasado, del futuro, entre el porqué y el para qué. Es como estar en ese ir y venir, haciendo equilibrio sobre la soga tan fina que sostiene esos estados. Constantemente uno anda ahí, preparándose para morir, día tras día. Y en lugar de calmarnos, como hacen algunas religiones cuando nos afirman que iremos al paraíso o al infierno según nuestro comportamiento, la filosofía te prepara para lo peor, acá, en la tierra. La religión te susurra al oído mentiras piadosas, te da como una pastillita con puro efecto placebo que calma cualquier miedo; el truco no está en la pastilla, está en las palabras que se te dijeron. Al fin y al cabo, a algunas personas les hace bien. Y no estoy aquí para cuestionar eso. Creo que todos tenemos que soportar la angustia enorme que nos provoca la existencia. No sólo eso, sino, que para agregarle un condimento picante, vivimos en la completa incertidumbre y eso, humanos, sí que nos aterroriza. 
Hay diferentes mecanismos para atravesar todos esos “problemas” que nos traemos desde antes de nacer. Depende quien, cambia la forma. Algunos meditan, otros escapan de su realidad haciéndose daño, otros practican la devoción, y así, podría enumerar ejemplos infinitos. Igual, creo que ninguno, cubre por completo aquel vacío. 
Abstraerse, puede ser una buena manera. Consiste en elevar la mente a ese mundo de ideas del cual hablaba Platón, a través de la dialéctica, es decir, de la conversación. Así, conocer lo inteligible, lo real en sí mismo. Me gusta creer que algunos artistas viajan allí seguido y que cuando intentan traer sus formas y materializarlas tal vez en un lienzo, crean ese arte al que nosotros le llamamos “abstracto”. Usamos esa palabra quizás para etiquetar algo que nos resulta inefable. Y ahora, me cuestiono. ¿Será realmente así? ¿Qué tan seguro puedo estar de eso y de que no le decimos así a cualquier raya en un papel para hacernos los progres? Y en verdad, quizás, ¿no entendemos? ¿Y el chiste está ahí? ¿En no saberlo?
En conclusión, siento que hay cosas que se nos escapan por estar pensando en ponerle un ´rotulo. Quizás se trate simplemente de observar, observar, observar…un cuadro y quedarse con esa palpitación en el pecho. Y si queremos buscarle una razón, hacerlo, a través de las auto preguntas que son las únicas que nos acercaran a la verdad y al largo camino del autoconocimiento. 
Como dije al principio, la filosofía en mi vida es como vivir fuera de contexto; ¡O ponerme en contexto? Es algo que me atraviesa los sentidos y va por más, no sé hasta dónde más. Si tuviera que dar una breve explicación de qué es ciencia…diría que “es el arte de observar desde fuera” A uno mismo, a todo, a todos, el todo.